Mucho antes de inventar el hilado industrial, las personas ya aprovechaban el pelo de los animales y los hilos de ciertos insectos para abrigarse. Las fibras animales están formadas sobre todo por proteínas, y eso les da propiedades difíciles de igualar: aíslan, retienen el calor y, en muchos casos, regulan la humedad.

Las cuatro fibras más conocidas

Lana
Procede del vellón de la oveja. Sus fibras tienen una ondulación natural que atrapa aire, por eso abriga tanto. Es elástica, resiste bien las arrugas y puede absorber bastante humedad antes de dar sensación de mojado. Más sobre la lana.
Seda
La produce el gusano de seda al formar su capullo, con un único filamento continuo que puede medir cientos de metros. Es ligera, brillante y muy resistente para su grosor. Su origen se sitúa en China, hace miles de años. Más sobre la seda.
Alpaca
Se esquila de las alpacas, camélidos de los Andes. Su fibra es suave, ligera y abriga mucho; además, es más lisa que la de la lana, así que suele resultar menos «picante» sobre la piel.
Cachemira
Es el subpelo finísimo de ciertas cabras que viven en climas fríos y secos. Se peina o se esquila en pequeñas cantidades, y por eso se considera una fibra de gama alta.
Y también…
- Mohair: de la cabra de Angora, brillante y resistente.
- Angora: del conejo de Angora, muy ligera y esponjosa.
- Vicuña: una de las fibras más finas y escasas del mundo.
Una reflexión: origen y bienestar animal
Como pasa con cualquier fibra, natural no significa automáticamente mejor. En las fibras animales, además del impacto ambiental, importa cómo se trata a los animales. Por eso cada vez más marcas indican la procedencia de su lana y muchas fibras llevan certificaciones de bienestar animal. En Sostenibilidad hablamos de cómo leer las etiquetas.
Para compartir
- 🐑 La lana abriga porque su ondulación natural atrapa aire.
- 🐛 Un solo capullo de seda puede ser un único hilo larguísimo.
- 🏔️ La alpaca viene de los Andes y suele ser más suave que la lana.
